MMM: Hacer televisión uno mismo

El programa conducido por Pablo Schwarz ya es una apuesta ganada para la TV chilena

Terminó la primera temporada de MMM (mierda, mierda, mierda) y dan ganas de seguir viendo más capítulos o, al menos, seguir viéndose expuesto a este tipo de programas, donde el espíritu y la creatividad triunfa por sobre la limitación de recursos, frente a los requerimientos que en este caso, un programa de TV estándar exige o alardea hoy por hoy. En Guerrilla sabemos lo que es trabajar con esa premisa y por eso surgió la idea de contactar a los responsables; nos parece de lo más pertinente difundir este tipo de iniciativas y manera de trabajar y que con MMM se está dando un buen ejemplo en el formato televisivo. ¿Qué tiene de especial? Si no has visto sus micro-episodios, lo primero que te llamará la atención es ver la pantalla dividida en tres partes iguales, independientes entres sí, o al unísono a veces, un ritmo acelerado y una cámara en primera persona. Acelerado, porque la cámara proviene de un teléfono móvil y es el anfitrión, Pablo Schwarz, quien camina con nosotros por las calles de Santiago recorriendo la cartelera teatral y conversando con sus protagonistas en el mismo teatro o en sus casas, pero también con la gente de la misma calle, transeúntes que responden sorprendidos a sus afrontas de diálogo.

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Por teléfono, nos cuenta el mismo Pablo de dónde aparece esa fórmula de hacer un programa que muestra las funciones de teatro desde la parte que el público no ve: “Nos dimos cuenta que a los chilenos les encanta eso que pasa detrás de lo que se ve, lo que no se vio, el ‘chascarro’… los videos de youtube que muestran los chascarros de las teleseries o los programas, son los más vistos, tienen muchas visitas, y muestran puras huevadas, como que el actor cierra la puerta y se le quedó la manilla en la mano, que se le olvidó el guión, etc”. Aclara que la aceptación de ese tipo de material fue la que dio el pie para hacer un programa en el que predominara la improvisación, la conversación informal, el backstage. “Y bueno, está la cosa de que yo no soy periodista -agrega- ,soy actor, entonces tengo el acceso a eso que ocurre detrás de una obra y toda la gente me responde, no me dice que no, y eso da pie a una conversación muy íntima, y pasa que a veces sale información que no es publicable, porque se les olvida que es un programa”.

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La verdad es que uno de los aspectos que tiene MMM y que lo hace atractivo para su cercanía al público, es que muchas veces el lenguaje es brutalmente honesto: es frecuente escuchar garabatos o exabruptos vocales que definitivamente no se ven en un programa tradicional. Inmediatamente hace reflexionar sobre el por qué nuestra televisión sigue insistiendo en el formato de la “fachada” el fondo falso, la escenografía, el personaje de cartón. ¿Por qué sometemos los contenidos a ese tipo de esquema visual que no corresponde a lo real? “Es que tiene que haber un cambio completo en la televisión chilena para que cualquier programa tenga un peso significativo, es algo que va más allá del formato, es un problema más profundo; por ejemplo, el tema de la ley que obliga a los canales a pasar ciertas horas destinadas a la cultura, también es un tremendo problema porque ¿quién determina qué es “cultura”?, para mí, por ejemplo, es “toda actividad humana”, entonces ¿quién dice qué se transmite o no? El programa fue comprado por TVN en su señal abierta y yo creo que, por lo mismo, algo pasó ahí que terminaron transmitiéndolo por la señal de internet y decidieron al final tirarlo al aire, pero a una hora que no es tirarlo al aire; una hora que es como botarlo a la basura; aún así, me consta que mucha gente lo ve por internet porque me lo comentan mucho en la calle, al final -sin quererlo TVN-, se transformó quizas en un producto que aumentó su público en internet”.

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Claro, el producto definitivamente es atractivo visualmente y demuestra inteligencia al incluir a la gente “común” (entendiéndola como las personas que no tienen relación directa con el tema) en el resultado final, lo que siempre trae como resultado interés y viralización. La principal cualidad que completa su atractivo es el formato del video, rectangular-vertical, resultado directo de ser captado con la cámara de un teléfono móvil. “El formato en sí tiene muchos atractivos, primero, el poder ingresar a cualquier lado sin mucha parafernalia, es prácticamente una cámara que te puedes guardar en el bolsillo (el programa piloto fue hecho íntegramente con un iPhone), aunque ahora, con más lucas, usamos dos teléfonos y a Mario Puerto haciendo el sonido, porque yo creo que algo se puede ver con la calidad que sea, oscuro, pixelado, como sea, siempre y cuando el audio sea la raja; si escuchai bien lo que estas viendo, puedes interpretar cosas que estas viendo a medias”.

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Por lo pronto, el programa tendrá una segunda temporada. Y sería de esperar que TVN tenga una visión más abierta frente al mismo desde la perspectiva de la generación de audiencia y finalmente lo transmita por la señal abierta a una hora que no sea a las 4 de la mañana. “Es raro. -dice Pablo-. Es raro que todos en el canal aprueben el programa, pero que lo transmitan a una hora que no es nada, uno inmediatamente piensa, cuando eso pasa, cuando algo choca con el sentido común, que debe ser por una cuestión de lucas, nomas.” Bueno, quizás este relativo éxito que tiene el programa en internet y en las redes sociales catalice un cambio de mentalidad en cómo los chilenos entienden lo que puede ser la televisión o las posibilidades que ella tiene. Y ojalá ese cambio de mentalidad se transmita a quienes son los responsables de emitir contenidos y transmitirlos. “Buta… Eh… ¡Tendrían que verlo como un negocio, nomás!” concluye Pablo.

Si a usted le interesa este tipo de contenidos o que la televisión chilena mute un grado hacia los contenidos más interesantes. Puede ver los capítulos de MierdaMierdaMierda en la web de TVN. En una de esas, hasta capaz vaya a ver una obra que aún esté en cartelera.

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