Natalia Matzner: “Autoeditarte y autogestionar tus proyectos siempre será una micro-resistencia”

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Natalia Matzner o también Ratalia Espigadora, es una fuerte activista de la cultura del DIY, especialmente en lo que respecta a fanzines y autoediciones. En mayo del 2015 pasado fue la responsable de la Fanzinoteca desplegada en el Museo de Arte Contemporáneo de Quinta Normal (Santiago de Chile): una enorme colección de publicaciones dispuestas para ser exploradas por el público. Conversamos con ella acerca la importancia de autoeditarse y cómo la tecnología e internet ha modificado el panorama del DIY este último tiempo.

GUERRILLA: ¿Qué cosas se concertaron en ti para decidir darle la importancia que le das a los formatos editoriales, especialmente con el zine, al punto de tener una considerable colección de ellos y trabajar con personas en dirección a producir obra en esa forma?

NM: Con el fanzine puedes experimentar en diversos planos: desjerarquizar el trabajo editorial, en el tipo de formato (formas y pliegues), en el tipo de imprenta que escoges. Lo importante es que no te suponga irte a la quiebra, escoger algún formato que se acerque a la temática que quieras abordar y ver maneras creativas de distribución. Es extraño que ganes dinero con tu fanzine directamente, pero sí puede ayudarte a levantar algún proyecto y ser la herramienta de difusión de él.

Es indiscutible que hacer fanzine crea comunidad. Casi siempre necesita de un proceso colaborativo para poder tirarlo adelante, así es que también te haces amigøs! (y aunque no lo creas también he visto confrontaciones de fanzineros tipo Quevedo / Góngora)

G: Seguro, ¡la naturaleza humana aun parece no desprenderse de su necesidad de conflicto! Lo que me lleva a pensar en la editorialidad como herramienta discursiva y política; muchos temas que se presentan en las autoediciones de este tipo tienen que ver con la urgencia de transmitir un mensaje contingente a la comunidad, otros, por el contrario, se plantean como ejercicios visuales más orientados a la autoría y al desarrollo de temáticas más personales. ¿Cómo ves esa relación entre la versatilidad del formato y el ejercicio de poder que implica toda publicación?

NM: Lo personal es también político…Incluso me gustaría hacer una reseña a la diferencia de la política y lo político….la política es toda la farsa que encontramos en los grupos que juegan en el ámbito de la democracia, y lo político es el engranaje más mínimo de subversión que contiene nuestra cotidianidad. Los fanzines que tratan sobre temas personales (y no de temas grandes y etéreos) a veces son extremadamente subversivos, más que los grandes y estandarizados discursos ‘super éticos’. Contar cuáles son las batallas cotidianas puede dar guiños a la gente a que no existen deseos y realidades estandarizadas, identidades demarcadas. En la fanzinoteca espigadoras tengo tantos fanzines de contracultura como autobiográficos. Los autobiográficos generalmente son ejercicios de auto-honestidad que han hecho sus autoras/es para entenderse mejor en su presente. El hecho que terminen siendo fanzines es alucinante, porque tienen un valor añadido su soporte material. Esto mismo sucede con todos los fanzines sobre feminismo, queer, veganismo, etc… A mi parecer pasarle un fanzine a alguien para contarle un pedacito de tu intimidad  o dar a conocer una problemática social es mucho más potente que compartir el link por internet: cala más profundo. Es el áurea que tiene el poder de lo material frente al abismo de información que hay por la red.

Y sobre los fanzines más bien autorales de contenido ni político ni personal, me parecen que también son un ejercicio de hacer política, ya que autoeditarte y autogestionar tus proyectos siempre será una micro-resistencia.

G: Sin embargo, la red virtual y la edición impresa parecen convivir perfectamente, o más bien, casi que se necesitan, puesto que muchas iniciativas del formato se han difundido y dado a conocer en las redes sociales por internet. Entonces hablamos de un formato material que tiene su extensión también en lo digital. ¿Qué te parece que exista esta relación entre lo material y virtual de forma tan dependiente?

NM: Es contingente! claro, løs fanzinerøs actuales no podemos ser maniqueøs: gracias a la red podemos organizar encuentros, hacer intercambio de fanzines, tenemos fan page de los zines, nos conocemos unøs a otrøs, etc.

Los fanzines que hago yo los he ‘dado a conocer’ por internet! algunos que son más políticos los libero en la red para bajarlos y los míos personales no los puedo poner en un pdf para bajar e imprimir, porque tienen complejidades en corte y plegado, serigrafía, objetos que se añaden (como petardo con pólvora o taumatropos), etc.. así es que a veces no es ‘combinable’ el fanzine material y el digital. En la fanzinoteca espigadoras tengo unos cuantos fanzines que no se conoces por la red, algunos que los hacen verdaderøs vampirillos del underground, que no conocen a muchøs otrøs fanzinerøs, no van a ferias o festivales y tampoco tienen blog o facebook.

retrato natalia

Dibujo: Víctor Espinoza

G: Claro, eso es lo que me parece interesante, que el fanzine, siendo una herramienta que surge y se concibe en el underground, hoy parece que sale de sus sombras para posicionarse cada día con más fuerza en una suerte de micro-mainstream, en donde hay editoriales con todas las de la ley, orientadas a este tipo de formato. Frente a la situación actual de la economía global, los formatos de manufactura económica parecen ser una buena apuesta editorial, en donde se privilegia la calidad del contenido por sobre la cantidad de tiraje; en definitiva, se vuelven productos preciados por su difícil reproductibilidad. ¿Crees que podría llegar a posicionarse como una alternativa competitiva con las editoriales tradicionales?

NM: Si! y yo digo: por suerte amigo! Sinceramente soy una amante de los libros, por lo que amo encontrarme con ediciones de bolsillo de Carver o la Nothomb. Creo que todo tipo de ediciones deben coexistir.

Ahora bien, como yo estoy en el rubro: ediciones pequeñas y mucho trabajo manual, acepto que tengo reservas con las nuevas impresoras de corte o los libros pop-up mandados a hacer a China. La gracia de hacer libros donde su continente tenga relación con su contenido es que sea hecho por una misma o una pequeña cadena de montaje, con mini proyectos hermanos. Me molesta en cierta manera que a veces cueste diferenciar un libro fetiche hecho por uno que otro hecho por una máquina y esclavizando a alguien en otra parte del mundo. Pero un real fetichista de este tipo de ediciones sabrá diferenciar.

Para saber más de Natalia: http://www.rataliaespigadora.com/

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